
Se celebró la solemne misa en su honor y posteriormente hubo convivencia entre hermanos en la casa hermandad.
Ayer, 8 de septiembre, celebración de la Natividad de la Santísima Virgen María, dieron comienzo los cultos de nuestra archicofradía para este nuevo curso con la celebración de misa solemne en honor a María Santísima de los Remedios. La misma fue oficiada por el director espiritual de la archicofradía y párroco de San Vicente Mártir, el reverendo señor don Carlos Coloma Ruiz.
Para dicha ocasión, la Santísima Virgen se dispuso en un montaje efímero ejecutado por el equipo de priostía en el altar mayor de la parroquia, quedando exornado con nardos, claveles, alstroemerias y limonium.
Nuestra sagrada titular fue ataviada por nuestro hermano Joaquín Gómez Serrano con una vestimenta que recreaba la estampa que puede contemplarse en una fotografía realizada por Albarrán en 1938. Entre las piezas más destacadas de su atavío se encontraban el manto de terciopelo azul, bordado en oro a realce por Celestino Rodés y las hermanas Antúnez; la saya de terciopelo burdeos, bordada igualmente en oro a realce y atribuida a las hermanas Antúnez; y la corona de salida, obra de Cristóbal Ortega. Todas ellas son piezas realizadas durante la segunda mitad del siglo XIX.
La disposición del atavío, junto con diversos elementos de su ajuar—entre los que sobresalían varias joyas y un fajín—, permite evocar aquella antigua imagen de la Santísima Virgen que Albarrán dejó plasmada hace casi un siglo.
A la finalización de la misa, la casa hermandad abrió sus puertas a todos los hermanos para disfrutar de la primera convivencia del curso y comenzar a preparar las nuevas iniciativas y proyectos previstos para los próximos meses. Entre ellos destaca la realización de la nueva gloria para el paso de palio de Ntra. Sra. de la Cabeza, proyecto para el que la archicofradía ha abierto la posibilidad de colaborar mediante donaciones.
Fotografías: Rafael Alcázar y Alejandro Núñez.








