Nuestra Señora del Rosario culminó sus cultos con la solemne función y procesión por San Vicente

La celebración eucarística, retransmitida por Canal Sur Televisión para toda Andalucía, precedió a la tradicional procesión de nuestra titular gloriosa por las calles de la feligresía.

Cada 1 de noviembre, solemnidad de Todos los Santos, nuestra archicofradía renueva una de sus tradiciones más arraigadas: la celebración de la solemne función y procesión de Nuestra Señora del Rosario, patrona de la feligresía de San Vicente Mártir. Una jornada de especial significado que mantiene vivo el agradecimiento a la Santísima Virgen por su protección con ocasión del terremoto de Lisboa de 1755 y que, un año más, puso el colofón a los cultos celebrados durante el mes de octubre en su honor.

Desde primeras horas de la mañana, todo se encontraba dispuesto en la parroquia de San Vicente para la celebración de este día. Nuestra Señora del Rosario presidía el altar mayor sobre su paso procesional, ataviada con su histórico conjunto de salida, realizado por el bordador Manuel María Ariza en 1863. La Santísima Virgen lucía su característico manto de terciopelo burdeos bordado en oro, junto a la saya de raso blanco, también bordada en oro, mientras que el Niño Jesús vestía su túnica a juego. Completaba el conjunto el valioso ajuar de orfebrería de la imagen. El paso presentaba un cuidado exorno floral compuesto por gladiolos blancos, rosas en tono champán, lisianthus, alstroemerias rosadas, crisantemos y margaritas blancas, distribuidos entre las esquinas, las jarras y el friso.

A las 10.00 horas dio comienzo la solemne función en honor de nuestra titular, presidida por el párroco de San Vicente y director espiritual de la archicofradía, el reverendo señor don Carlos Coloma Ruiz, y co-oficiada por los sacerdotes Alberto Payá Rico y José Rafael Prieto. Durante su homilía, nuestro director espiritual invitó a los presentes a profundizar en el verdadero sentido de la fe y en la importancia de vivir nuestra condición de cristianos desde el compromiso, la entrega y el testimonio cotidiano. Sus palabras recordaron que la devoción a la Santísima Virgen debe trascender las manifestaciones externas para convertirse en una forma de vida inspirada en el Evangelio, siguiendo el ejemplo de María.

La celebración contó con la presencia de representaciones de las queridas hermandades de las Penas, el Museo, la Vera-Cruz, el Rosario de los Humeros y las Mercedes de la Puerta Real, así como de la Agrupación de Desamparados del Santo Ángel, la consejera de la sección de gloria María del Pilar Torras Barneto y diversas instituciones y colectivos de nuestra parroquia. A todos ellos expresamos nuestro sincero agradecimiento por acompañarnos y compartir con nuestra corporación una celebración de tan profundo significado.

La solemne función fue retransmitida en directo por Canal Sur Televisión, permitiendo que la celebración llegase a numerosos hogares de toda Andalucía. Nuestra archicofradía agradece a la cadena autonómica su labor y el interés mostrado por acercar a los espectadores una tradición que forma parte de la historia religiosa y devocional de nuestra feligresía.

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Concluida la celebración matinal, la jornada prosiguió por la tarde con los preparativos de la tradicional salida procesional. Los hermanos convocados fueron reuniéndose en el interior del templo para ocupar sus respectivos puestos en el cortejo que, a partir de las 18.30 horas, acompañaría a Nuestra Señora del Rosario por las calles de su feligresía.

En esta ocasión, el paso de la Santísima Virgen presentaba una importante novedad patrimonial: la recuperación de su histórica peana procesional, realizada en 1814 por Juan José Villarica Hurtado de Mendoza, tras la finalización de la primera fase de los trabajos de restauración acometidos por nuestro hermano Daniel Sánchez Vázquez, que han permitido devolver el dorado a su frontal.

La procesión estuvo también marcada por el recuerdo de las víctimas del trágico accidente ferroviario ocurrido el miércoles 28 de octubre en la provincia de Toledo. Como expresión de duelo y solidaridad con los afectados y sus familias, el paso de Nuestra Señora del Rosario portó un crespón negro y su primera levantá fue dedicada a la memoria de los fallecidos.

La Banda de Cornetas y Tambores Esencia fue la encargada de abrir el cortejo, mientras que la Banda de Música del Maestro Tejera acompañó a la Santísima Virgen tras su paso, poniendo sus sones a una nueva tarde de devoción mariana en San Vicente.

El itinerario presentó nuevamente algunas variaciones respecto a años anteriores, respondiendo al propósito de nuestra archicofradía de acercar cada año a Nuestra Señora del Rosario a distintos rincones de su feligresía. Así, la procesión recorrió las calles Cardenal Cisneros, Alfaqueque, Redes, Baños, Goles, plaza de la Puerta Real, Alfonso XII, Bailén, Cepeda, plaza del Museo, Monsalves, Almirante Ulloa, nuevamente Alfonso XII, Santa Vicenta María y Virgen de los Buenos Libros, para regresar finalmente a la parroquia por Cardenal Cisneros.

Entre los momentos más significativos del recorrido destacaron los encuentros con las queridas hermandades del Museo y de las Mercedes de la Puerta Real, en sus respectivas sedes canónicas. Dos ocasiones para compartir la devoción a la Santísima Virgen y estrechar los vínculos de fraternidad que unen a nuestras corporaciones.

Nuestra archicofradía desea expresar un especial agradecimiento a todos los hermanos que formaron parte del cortejo procesional, así como a los hermanos acólitos que desempeñaron su servicio ante el paso de Nuestra Señora del Rosario, y al equipo de costaleros y capataces que tan brillantemente realizaron su trabajo. Su participación, compromiso y disposición contribuyeron de manera fundamental al digno y solemne desarrollo de la procesión. Hacemos extensivo este reconocimiento a cuantos colaboraron en los preparativos y la organización de los cultos y de la salida procesional, a la Hermandad de las Penas que nos acompañó con su estandarte corporativo durante todo la procesión, junto a nuestro director espiritual don Carlos Coloma, y los sacerdotes Alberto Payá Rico y Antonio Muñoz Martín, igualmente hermanos de nuestra archicofradía, así como a los vecinos, feligreses y devotos que acompañaron a nuestra titular a lo largo de su recorrido.

Finalmente, alrededor de las 21.40 horas, Nuestra Señora del Rosario regresó a la parroquia de San Vicente, poniendo fin a una intensa jornada de culto y devoción. Con su entrada en el templo culminaban las celebraciones dedicadas a nuestra titular gloriosa, renovándose una vez más el vínculo que, desde hace siglos, une a nuestra archicofradía y a toda la feligresía de San Vicente con la Santísima Virgen del Rosario.

Una tradición que, generación tras generación, continúa siendo expresión de fe, gratitud y amor a la que es patrona y protectora de nuestro barrio.

Fotografías: Rafael Alcázar, Jose Maldonati, Alberto Raposo.