
El pintor Rafael Amadeo ha hecho entrega al taller de Jesús Rosado de la pintura que será bordada como nueva gloria del techo de palio de Nuestra Señora de la Cabeza. Esta obra será estrenada el próximo Miércoles Santo de 2027, coincidiendo con el octavo centenario de la primera aparición de la Santísima Virgen al pastor Juan Alonso de Rivas en el Cerro del Cabezo.
En los últimos meses, el artista astigitano Rafael Amadeo Rojas Álvarez ha realizado una pintura cuya composición se inspira en la iconografía de la vitela del libro de reglas original de la Hermandad de Nuestra Señora de la Cabeza, fechado en 1565. La obra, un óleo sobre lienzo de lino entablado presentado en un formato ovalado y con unas dimensiones de 83.5 × 61.5 cm, representa el milagro fundacional acontecido en el Cerro del Cabezo (Sierra Morena) la noche del 12 de agosto de 1227. En aquel paraje, el pastor Juan Alonso de Rivas fue guiado por luces y el tañer de una campana hacia una imagen de la Santísima Virgen, quien le encomendó la edificación de un templo en su honor.
La tradición cuenta que el pastor Juan Alonso de Rivas se encontraba con su rebaño por las montañas de Sierra Morena, en las inmediaciones de Andújar. Juan padecía una parálisis completa en su brazo izquierdo, lo que dificultaba notablemente sus tareas cotidianas. Aquella noche, unas luces misteriosas y el sonido de una campana despertaron su curiosidad y lo impulsaron a ascender hasta la cumbre, donde halló una imagen de la Santísima Virgen. Ella le manifestó su deseo de que se erigiera en aquel lugar un templo en su honor. Tras el encuentro, el pastor descendió hasta el pueblo para comunicar lo sucedido, y todos dieron crédito a su relato al comprobar que su brazo había sido milagrosamente sanado.
Composición. La obra presenta una composición piramidal, nítidamente articulada por la línea del horizonte, que divide la escena en dos planos conceptuales claramente diferenciados:
- Plano celestial o divino (superior): en él aparece una Virgen monumental, suspendida en el aire y sedente, con el Niño Jesús sobre su regazo, ambos dirigiendo su mirada hacia el pastor en clara actitud de comunicación. La Santísima Virgen se representa con los rasgos de una joven andaluza, personificando la protección y ternura maternal. El Niño, en su advocación de Salvator Mundi, sostiene un orbe mientras realiza el gesto de la bendición. La aparición divina queda enmarcada por un cielo nocturno sembrado de estrellas y con la luna menguante, presentándose también la campana que guía al pastor hacia el encuentro sagrado.
- Plano terrenal o humano (inferior): simbolizado por la geografía escarpada de Sierra Morena, permite vislumbrar, a la derecha y bajo la luz de la luna, el perfil lejano del pueblo de Andújar. En este espacio destaca la figura del pastor Juan Alonso de Rivas, representado en actitud genuflexa, con la rodilla izquierda en tierra como signo de reverencia, adoración y humildad. Porta en su mano derecha un bastón, mientras muestra su brazo izquierdo ya sanado, y eleva la mirada con el rostro iluminado y extasiado ante la contemplación de la Santísima Virgen. La escena se desarrolla sobre un terreno rocoso característico del lugar, acompañado por tres ovejas que contemplan la composición.
Simbología y teología visual. La obra está cargada de elementos figurativos que articulan un profundo discurso espiritual y simbólico:
- La sanación: el pastor aparece genuflexo, mostrando su brazo izquierdo —anteriormente paralizado— como prueba visible del milagro y testimonio de su fe renovada.
- El respeto sagrado: la figura de Juan Alonso se representa descalza, subrayando la sacralidad del terreno en el que acontece la teofanía.
- La Trinidad y el rebaño: las tres ovejas presentes no solo contextualizan el oficio del protagonista, sino que evocan simbólicamente la plenitud de los fieles y a la Santísima Trinidad.
- La llamada: la campana suspendida de una rama simboliza la guía divina que conduce al hombre hacia el encuentro con lo trascendente.
Técnica de Iluminación. El autor recurre a un potente contraluz cenital que define los contornos con gran nitidez y dota a la escena de una marcada intensidad dramática. Este uso del claroscuro no solo aporta texturas y volumen a las figuras, sino que también genera una atmósfera de profunda espiritualidad que acentúa el éxtasis del pastor ante la luz que emana de la Santísima Virgen. “¡Y el hombre atado aquí abajo mirando siempre hacia arriba!” (Gustavo Adolfo Bécquer).
Bordado. La pintura se encuentra actualmente en el taller de bordado de Jesús Rosado, donde ha dado comienzo su proceso de ejecución textil. La nueva gloria será realizada con hilos de seda a color, trabajados en punto de matriz o matizado mediante la técnica conocida como “pintar a la aguja”, una de las más refinadas dentro del arte del bordado, cuyos orígenes se remontan a la antigua Roma y que el taller domina con reconocida maestría. Su entrega a la archicofradía está prevista para la próxima Cuaresma, con el fin de que pueda ser estrenada en la Semana Santa de 2027 junto a la cenefa central bordada que enmarcará la gloria con bordado en oro a realce, siguiendo el diseño realizado por José Luis Asián Cano, y en continuidad con los trabajos en oro fino que este mismo taller ha ejecutado previamente para nuestra archicofradía.
Súmate al proyecto. Con el objetivo de impulsar y acelerar la ejecución del proyecto de palio de Nuestra Señora de la Cabeza, la archicofradía ha habilitado diferentes modalidades de colaboración para todos aquellos hermanos y devotos que deseen contribuir a esta nueva etapa del proyecto. En nuestra casa hermandad puede encontrarse una imagen de la gloria dividida en pequeñas parcelas, cada una de ellas asociada a una aportación mínima de 50€. Del mismo modo, la cenefa central que acompañará a la nueva gloria ha sido fraccionada en distintas piezas (por puntas), cuyo importe —en función de su tamaño— es de 1080, 840 y 480€. Además de estas formas concretas de participación, cualquier hermano o devoto que desee colaborar con esta iniciativa podrá hacerlo poniéndose en contacto con la mayordomía de nuestra archicofradía.
Beneficios fiscales para los donantes. Además, queremos informar a todos aquellos hermanos y devotos que deseen colaborar en el sufragio de la nueva gloria de nuestro paso de palio de las ventajas fiscales de las que podrán beneficiarse con sus donaciones:
– Personas físicas: para donaciones de hasta 250€, podrá deducirse hasta un 80% de la donación. Si la donación supera dicha cantidad, el exceso podrá beneficiarse de una deducción del 40%. Así, por ejemplo, en una donación de 400€, los primeros 250€ estarían sujetos a una deducción del 80% mientras que los 150€ restantes se beneficiarían de una deducción del 40%. Asimismo, si el donante hubiera realizado una aportación del mismo importe o superior durante este año como en los dos ejercicios anteriores a favor de nuestra corporación, la deducción aplicable sobre la cantidad que exceda de los 250€, podrá incrementase hasta el 45%.
– Personas jurídicas: con independencia del importe donado, podrán beneficiarse de una deducción fiscal de hasta el 40%. Del mismo modo, si la entidad hubiera realizado aportaciones del mismo importe o superior durante este año como en los dos ejercicios anteriores a nuestra corporación, dicha deducción podrá ser del 50% de la donación realizada.
Para cualquier duda o consulta al respecto, puede ponerse en contacto con la mayordomía de nuestra archicofradía a través del correo electrónico mayordomia@siete-palabras.com o personándose en la casa hermandad, los martes y jueves, en horario de 20.30 a 21.30 horas.
Desde estas líneas, invitamos a todos a sumarse a este ilusionante proyecto, que nace del amor a Nuestra Señora de la Cabeza y del deseo de seguir engrandeciendo su patrimonio. Muchos hermanos, de manera individual o como un grupo de hermanos, familias enteras de la corporación y devotos de nuestra amantísima titular han querido ya formar parte de esta nueva página de nuestra historia. Ahora, entre todos, tenemos la oportunidad de contribuir a una obra que acompañará y dará mayor gloria a la Santísima Virgen, quedando como testimonio de nuestra devoción, compromiso y amor por la Madre de Dios. Cada aportación, por pequeña que sea, contribuirá a hacer posible que este sueño compartido se convierta en una realidad que perdure para las generaciones venideras.

