El oratorio “Las Siete Palabras de Cristo”, de Joseph Haydn

HaydnJosé Sáez de Santamaría fue un sacerdote nacido en Vera Cruz (México), que al fallecer su padre, el marqués de Valde-Íñigo y su hermano mayor y heredar su título y fortuna decide construir en Cádiz el oratorio de la Santa Cueva, en el que se celebraría, como ceremonia principal durante el año el Ejercicio de las Tres Horas desde el mediodía del Viernes Santo, dedicado a contemplar las Siete Palabras del Señor desde la cruz, devoción nacida algunas décadas antes en Perú y extendida por Hispanoamérica, y que en 1757 había llegado a España.

 Junto a las obras pictóricas, escultóricas y arquitectónicas que el marqués encargó a reputados artistas de la época, entre ellos el mismísimo Francisco de Goya, y que aún se pueden contemplar en el mencionado templo gaditano, encomendó al músico austríaco Joseph Haydn una obra musical para acompañar al oficio religioso.

Cuando Haydn recibió en 1785 dicho encargo tenía 53 años y estaba al servicio del príncipe Esterházy, aunque por entonces ya era famoso en toda Europa. La carta que contenía el

encargo describía con detalle el ritual al que se tendría que ceñir: primero habría una obertura para fijar el tono del momento, luego el obispo pronunciaría la primera de las Siete Palabras y daría un breve sermón. Mientras dejaba el púlpito y se arrodillaba ante el altar, que tendría una representación de Cristo en la cruz, seguiría el primer adagio, que duraría un máximo de diez minutos. A continuación, el obispo volvería al púlpito, pronunciaría la segunda palabra y de nuevo daría un sermón sobre ella. Así, palabra y música se alternarían durante el oficio religioso. El último movimiento era para representar el terremoto que siguió a la crucifixión. Durante la ceremonia las paredes, ventanas y pilares del templo se cubrirían con telas negras con la única iluminación de una sola lámpara.

La obra que Haydn compuso consistió en una introducción orquestal, siete sonatas y un rápido movimiento llamado Terremoto. Pronto se popularizó por toda Europa. La primera edición se publicó en 1787 por Artaria en Viena, incluyendo tanto la versión orquestal como para cuarteto de cuerda con arreglos del propio compositor. Otras ediciones se hicieron pronto a otras ciudades europeas.

En 1794, a la vuelta de su segundo viaje a Londres, Haydn paró en Passau, en el Danubio, donde encontró sus Siete Palabras interpretadas con acompañamiento vocal. La letra había sido escrita por el director del coro local, Joseph Friebert, usando fragmentos del poema Tod Jesu (La Muerte de Jesús) del poeta contemporáneo Ramler. El texto transformaba en poesías frases bíblicas al idioma de la época con poca calidad. A Haydn le gustó la idea de la transcripción, pero dijo que podría mejorar el trabajo de Friebert, y a su regreso a Viena, se sentó a trabajar en los arreglos. A medida que el trabajo progresaba, su fantasía creativa le iba confinándose cada vez menos a los conceptos de Friebert y desde la mitad del trabajo, progresivamente se apartaban más de lo escrito por el director del coro de Passau. El barón Van Swieten, amigo de Haydn, gran melómano y escritor aficionado, que más tarde escribiría la letra en alemán de dos grandes oratorios de Haydn, La Creación y Las Estaciones, lo ayudó haciendo algunas alteraciones al texto de Friebert para convertirlo en más poético y expresivo, corrigiéndolo en algunas partes.

Friebert había convertido las palabras bíblicas previas a cada sonata en recitativos con acompañamiento orquestal, pero Haydn en vez de ello lo convirtió en cántico del coro a cuatro voces.

La versión del oratorio se convirtió incluso en más popular que la orquestal. El resultado fue publicada por Breitkopf und Härtel, en Leipzig en 1801, y en su época fue la obra más celebrada e interpretada de Haydn. Según Griesinger, uno de los primeros biógrafos de Hadyn, que pudo escribir con información de primera mano, Haydn también estaba muy satisfecho y consideraba a Las Siete Palabras uno de sus principales logros. Las condiciones del encargo le dieron al trabajo una forma musical rara, el propio Haydn escribió que “el trabajo de hacer siete adagios, cada uno de diez minutos, siguiendo uno a otro sin cansar al espectador, no era un tema fácil, y pronto me sentí incapaz de ceñirme al tiempo prescrito”.

Haydn equilibró la monotonía de una sucesión de movimientos lentos con una abundancia melódica y una gran variación de formas, notas y orquestación. Cada movimiento tiene una característica definida por sí mismo. Haydn compuso la melodía inicial de forma que se adaptasen exactamente a las palabras de Cristo.

Junto a las siete sonatas hay tres movimientos más. Dos más, la introducción y el terremoto ya existían en la versión orquestal de 1785-86, pero Haydn añadió un intermezzo para viento-madera entre la cuarta y la quita sonata cuando hizo los arreglos de su obra como oratorio. Aunque se han compuesto más composiciones musicales para el Ejercicio de las Tres Horas inspirándose en las Siete Palabras de Nuestro Señor, la obra de Haydn está considerada no solo la mejor, sino la más famosa, habiéndose interpretado desde su composición infinidad de ocasiones, entre ellas, en su versión original instrumental, durante los actos del V centenario de nuestra hermandad por el grupo La Orquestina en la iglesia de la Anunciación, en 2011. En la actualidad, cada Viernes Santo en el oratorio de la Santa Cueva de Cádiz se sigue interpretando la obra que el marqués de Valde-Íñigo le encargase a Haydn, y que desde entonces se ha convertido en uno de los símbolos a la devoción al testamento oral que el Señor nos dejase desde el árbol sacrosanto de la cruz.

 

Versión coral

Versión instrumental

Versión para clave

 

 

                                                                                                      Rafael Jiménez Sampedro

Oratorio-de-Cadiz