
La obra, realizada por el pintor ceramista Antonio Hermosilla Caro, permitirá venerar a nuestra titular desde el exterior de la parroquia.
El próximo 11 de octubre, jornada en la que se celebrará el solemne besamanos de Nuestra Señora del Rosario, tendrá lugar la presentación y bendición del nuevo retablo cerámico dedicado a nuestra titular y patrona de la feligresía. El acto se celebrará en torno a las 13.00 horas, ante la fachada de la sacristía de la capilla sacramental, lugar en el que quedará instalado.
El retablo es obra del pintor ceramista Antonio Hermosilla Caro y representa de medio cuerpo a Nuestra Señora del Rosario, ataviada con su ropaje de salida. Para la composición, el artista ha tomado como referencia una fotografía realizada por nuestro hermano Práxedes Sánchez Mellado en octubre de 2023.
Natural de San Juan de Aznalfarache, Antonio Hermosilla Caro cuenta con una dilatada trayectoria vinculada a la tradición cerámica sevillana. Inició su formación siendo muy joven junto a su tío, el ceramista Antonio Caro Parra, en la empresa Ceramibérica, y posteriormente desarrolló durante más de dos décadas su labor en la histórica fábrica Mensaque Rodríguez y Cía., donde se dedicó especialmente a la ejecución de retablos religiosos y murales de azulejos. Tras el cierre de esta firma continuó su actividad desde su propio taller, compaginando la cerámica con otras disciplinas pictóricas y con trabajos de restauración.
Para esta obra, Hermosilla ha empleado la técnica pictórica «al aguarrás», estrechamente vinculada a la tradición del azulejo plano sevillano. Este procedimiento utiliza pigmentos y óxidos disueltos en esencia de trementina y permite trabajar la superficie cerámica mediante sucesivas veladuras y cocciones. De este modo se obtienen gradaciones más sutiles de color y una notable riqueza de matices, favoreciendo una ejecución especialmente minuciosa de los rasgos, volúmenes y detalles de la imagen.
La imagen de Nuestra Señora del Rosario aparece enmarcada por una orla de inspiración renacentista, articulada mediante un arco de medio punto y dispuesta sobre un fondo adamascado en tonos verde azulados. El conjunto está formado por setenta azulejos, a los que se suma una cenefa cubreaguas, y alcanza unas dimensiones de 150 × 105 centímetros. La realización del retablo ha sido posible gracias a las aportaciones de numerosos hermanos, complementadas con fondos propios de la archicofradía.
Con la colocación y bendición de este retablo cerámico culmina una aspiración largamente compartida por muchos hermanos de nuestra archicofradía: disponer en el exterior del templo de una representación de Nuestra Señora del Rosario que haga visible su presencia en la feligresía y permita a fieles y devotos rezar ante su imagen aun cuando la parroquia permanezca cerrada al culto.

